Enjoy cycling

Hace un tiempo escribí una entradita en el blog sobre disfrutar corriendo… pero la verdad es que si con un deporte puedo decir que he disfrutado y disfruto una barbaridad es con el ciclismo.

La afición la tengo desde hace muchos años, aunque es en los últimos 7-8 en los que más ciclismo estoy haciendo y cuando más estoy disfrutando.

Recuerdo como si fuera ayer cuando fuimos mi padre y yo un verano a una tienda en Benidorm (una tienda de motos!!!) y me compró una BH de carretera… que costó unas 30.000 ptas… y que vendría a pesar unos 13-14 kg!! La pobre estaba allí, solitaria… apoyada en una motaca enorme… jajjaj. Siempre he tenido el pensamiento de que me estaba esperando… 😀

Con ésa me estrené, recorrí una y otra vez  la carretera de Callosa a Guadalest (no cambiaba mucho de ruta, no 🙂 ) y ya le empecé a pillar el tranquillo a esto de la bici.

Luego me agencié con una Zeus Enol que vi en una tienda al ladito de mi casa aquí en Valencia, que poco a poco iba bajando de precio… así justo antes de cerrar la tienda su precio ya era la mitad que al principio… pensé que ése era el mejor momento para comprarla…  También era una bici pesada, de unos 11 kg, con un Shimano 105 y 42-52, que luego cambiaría a 39-52 (algunas cuestas se me hacían ‘cuesta arriba’ con un 42! jajajaj)… pero era mucho mejor que la BH. También pensé que bajaba y bajaba de precio y nadie la compraba porque ERA PARA MÍ 😀

Fue con esta bici con la que empecé en la peña ciclista de la Universidad Politécnica. No me explico cómo tardé tantísimos años en decidirme a salir con una peña (creo que tenía miedo a quedarme tirada por alguna carretera y no saber volver, no me sentía preparada ni física ni mentalmente, me daba corte…), pero ahora veo que fue la mejor decisión que he tomado en mi vida! 😀

Sabía que en el departamento en que trabajaba (y trabajo), un compañero, Enrique, era de la peña ciclista y le expuse mi deseo de empezar a salir con ellos. Se comprometió a acompañarme las primeras veces y me convenció y medio-tranquilizó diciéndome que había furgoneta de apoyo (que usé un par de veces…). Gracias a él pude hacer la primera etapa (90 km!!!, cuando yo lo máximo que había hecho eran unos 60…), ya que me acompañó en todo momento. También la segunda… y luego poco a poco me fui cogiendo al ritmo de la peña (más o menos, porque hasta el día de hoy sigo quedándome rezagada en algunas etapas duras! 🙂 ). Recuerdo que en las 3 primeras etapas al llegar a casa apenas podía ducharme, ni sentarme siquiera! Qué duro… pero si me paro a pensar, la verdad es que es necesario superar eso para seguir yendo y una vez superado, empiezas a DISFRUTAR DEL CICLISMO.

Con la Zeus estuve más de un año, entonces miré una bici de carbono, que pesara menos, más adecuada en talla… en resumidas cuentas, mejor. Entonces me compré en Top Bici una Orbea Onix azul preciosa, con 3 platos…  que me acompañaría por muchísimas carreteras hasta el año pasado (con ella hice La Maratona en Italia… subiendo puertos míticos!) … que fue sustituida por una Kuota Kharma blanca impresionante, ya que la Orbea se independizó y se mudó de casa … snif

¿Qué significó para mí unirme a una peña ciclista, salir un sábado tras otro (y algún domingo y fiesta de guardar), hacer muchísimos km, sufrir, sufrir mucho… despotricar y decir tacos a mansalva cuando veía (y veo) al grupo irse y yo venga a pedalear y no alcanzarlos…?

Significó encontrarme con una gente fantástica (muchos ya son buenos amigos y amigas… de los que se quedan ‘para toda la vida’), descubrir un deporte maravilloso, una válvula de escape a problemas laborales, sentimentales…  Salir un sábado toda la mañana, recorrer media provincia de Valencia y resetearte tanto que cuando llegas a casa baldada, ducharte, comer algo y descansar un rato… ¡no acordarte de lo que hiciste el viernes! y estar con una sonrisa en la cara todo el fin de semana. Pasar frío por la mañana temprano, asarte de calor a mediodía, tiritar bajando sudada el puerto, pero tiritar con una sonrisa de oreja a oreja porque sientes el viento en tu cara y deslizarte a 45, 50, 60 km/h … coger las curvas a toda velocidad e ir viendo la Calderona a tus pies.

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Subiendo La Huesera. Lagos 2010. Qué duro!!

Porque te sientes LIBRE, FELIZ, TRANQUILA, SEGURA, LIBRE, LIBRE y LIBRE… y en ese momento te crees la reina del mundo.

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No me digáis que no es para sentirse LIBRE 😀   Errozate.

Porque he disfrutado como una jabata haciendo ciclismo. Porque subir y bajar un puerto me hace generar una cantidad de endorfinas tremenda que me ponen muy feliz… Porque el ciclismo con mis compañeros me ha hecho olvidar y superar dificultades. Porque he conocido gente maravillosa, que me han enriquecido y me enriquecen cada vez que salimos y compartimos esfuerzo, almuerzo y risas. Porque gracias a ellos he ido a pedalear a Italia, a Asturias, a Cataluña, a Murcia, al País Vasco, a Teruel… a muchos sitios!!! Por todas esas razones, me encanta el ciclismo. Fotos: La Maratona (2008), Terra de Remences (2009) y la Irati X-treme (2012)… por nosotras no pasan los años, eh? 😉

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Por todo eso y mucho más… AMO EL CICLISMO por encima de todos los deportes!!

Eso sí, EL CICLISMO LIMPIO.

I love my bike

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Enjoy Running

footing

Ambos pies en el aire! 😀

Sí, Bea, he de confesar que por primera vez en toda mi vida estoy disfrutando de correr. Tenías razón (tal y como tú dices…). Pero bueno, como sabes, tiendo a hacerte poco o ningún caso (tal y como tú también dices… jajajaj).

Correr. Runnear como se dice ahora. Hacer footing o jogging dicho de forma más ochentera… Distintos nombres para nombrar lo que la RAE define como: ‘Andar rápidamente y con tanto impulso que, entre un paso y el siguiente, quedan por un momento ambos pies en el aire’.

Llevo años corriendo, sobre todo desde que vivo en Valencia. Es algo que no me ha desagradado nunca, pero tampoco me ha encantado. Unas veces he llegado a tener más forma que otra. Momentos del año en los que, según la climatología, el trabajo, los estudios, la salud,  las ganas… me han permitido dedicarle más o menos tiempo. En el colegio recuerdo que nos hacían hacer el ‘Test de Cooper’, que si no me equivoco, consistía en correr durante 12 minutos… y que por cierto, YO ODIABA.

Desde que empecé a formar parte del grupo de chicas de Passatge, la verdad es que le he ido cogiendo el tranquillo, he ido mejorando (el verano de 2011, con nuestro entrenador Kike, estuvo genial, y siempre diré que ése fue el punto de inflexión), por gusto y por fuerza (desde luego, si quieres hacer algo en los triatlones… aunque sea terminarlos dignamente… has de entrenar la carrera a pie!). A día de hoy entreno con las chicas del equipo, y por libre.

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Así de contentas estamos después de entrenar 😉

La definición de la RAE viene que ni pintada para describir la sensación que tengo últimamente cuando me calzo las zapas, me pongo los cascos y salgo a la calle. Supongo que el momento en que mis dos pies están en el aire es el que hace que sienta que mi CUERPO FLUYE.

No me gusta estirar antes (pero sí al terminar… es fundamental!), sencillamente caliento un poco los tobillos y las rodillas con movimientos circulares suaves y empiezo a trotar a un ritmo bajo. Cuando mi cuerpo está a tono, empiezo a meter caña, y a los 30-35 minutos, que es cuando ya he empezado a sudar bien y mi cabeza no es capaz de pensar nada en concreto,  entonces, es cuando me siento tan bien. Lo bueno es que al ir sumando kilómetros, la sensación placentera va a más. Y si soy capaz de lograr el reto que me haya puesto ese día (hacer 13 km en menos de una hora, por ejemplo), más placentero todavía. Y mayor es la fluidez. Pero esta vez ya de cuerpo y de mente.

correr en ciudad

Esta foto representa un sueño mío: correr por una calle ancha y desierta…

Tengo varios pares de zapatillas, que voy combinando para no viciar los pies. Me gusta vestir cómoda, con mallas y camisetas ajustadas (no parecer un barco de vela cuando salgo a correr, claro), un pañuelo en el pelo y FUNDAMENTAL, música y la aplicación micoach en el móvil que me va indicando cada 2 kms el tiempo que llevo, la velocidad a la que voy y los kms que llevo acumulados.

He notado un cambio en mí importante, y es que desde hace un tiempo, cuando salgo de viaje, sea donde sea, en la maleta no me faltan las zapas y la ropa de correr. Cualquier sitio y ocasión es buena para salir una hora a quemar calorías, resetearte, sudar, cansarte, desestresarte, ver nuevas rutas, cruzarte con otros corredores…

De verdad que os lo aconsejo a todos. Probad a salir a correr, y más ahora que estamos en plena primavera. Se puede ir temprano, a media tarde, por la tarde noche. No hacen falta más que unas buenas zapatillas y muchas ganas de encontrarse bien. No hay que hacer grandes machadas, hay que empezar poco a poco. Un día un par de kilómetros, al siguiente uno más, y así, hasta el día que paremos de entrenar de puro aburrimiento! 😉

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Pensaba que nunca lo diría… 😀