Natural running

Hola a todos! Bienvenidos de nuevo a mi blog… Esta semana quiero compartir con vosotros algo que estuve escuchando el martes pasado en una charla sobre el ‘natural running’ en Passatge Esport (tienda sobre material de triatlón en la que encontraréis a buenos profesionales que os aconsejarán y unos precios muy competitivos!). La charla la impartían un representante de una casa comercial, un miembro de Som Passatge (¿te llaman ‘Julius’ por Gaius Julius Caesar? No sé si por tus huaraches, por tu precioso pelo rizado a lo romano o porque con tu don de la palabra pareces un senador romano!) que nos contó su propia experiencia con el calzado deportivo, un osteópata y un representante de la tienda.

charla passatge

De izq. a drcha: osteópata, Passatge, Julius, marca

Resulta curioso que en una entrada de mi blog, en la que hablé sobre las zapatillas, no menté este tema, pero es que nunca había oído hablar de él… Aunque si me detengo un poco y recapacito, desde que sigo un poco las andanzas de Josef Ajram, sí había oído comentar en repetidas ocasiones esto de las ‘zapatillas minimalistas’, y la verdad… veo hacer verdaderas hazañas a este chico con unas zapatillitas, oye, la mínima expresión… Y es que ahora os explicaré por qué.

El natural running se basa en correr de la forma más parecida a ‘correr descalzo’.  Y cuál es la peculiaridad? Se trata de  ‘correr cayendo sobre el mediopié en vez de talonar’. Parece que al correr descalzos (hay algo más natural que eso?) se ‘cae’ sobre la fascia plantar para absorber el golpe de la pisada. Y no sobre el talón.

¿Cómo se consigue esto? Con zapatillas más ligeras, con poca amortiguación y muy flexibles. También lo oiréis como ‘zapatillas minimalistas’. Hay marcas que desde hace muchos años han buscado aportar al corredor la sensación de correr como si fueras descalzo. Y también, por supuesto, adaptando la forma de correr. De esto habla mi compi Patricia en su blog… de la TÉCNICA POSE.

pose

Así se entiende mejor 🙂

La charla empezó con una introducción al tema desde una visión más comercial. El representante de una conocida marca de calzado que no voy a mencionar nos habló de cómo dicha marca lleva apostando por las zapatillas ‘free’ (que son increíblemente flexibles!) desde hace una eternidad… y de cómo los estudios biomecánicos siguen en esa línea, ya que parece que quien lo prueba (nos insistió mucho en que cada persona es un mundo, cada pie es diferente y lo que le sirve a alguien, puede que al vecino no!). Nos mostró 3 modelos free y los pudimos toquetear y manosear. Y sinceramente, uno de ellos a mí me encantó!

nike free

Sí parecen flexibles, sí…

Julius nos contó su experiencia personal con las zapatillas, desde que empezó a correr hasta ahora.  De cómo la experiencia y los kms le han ido llevando al ‘natural running’. Nos habló de las Newton (de las que habló muy bien…), que son unas zapas pensadas para favorecer la eficiencia de la pisada, tener un menor impacto en el cuerpo y reducir el riesgo de lesión (todo esto lo dicen en su web..). Y lo más curioso, que deben el nombre a que se basan en la 3ª Ley de Newton: Acción-Reacción. Esto es, que la zapatilla absorbe y rebota. Pero la experiencia de nuestro compañero de Som Passatge no queda ahí, sino que llega al punto de utilizar ‘huaraches’ para correr. Y si no lo creéis, mirad:

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Los pies de Julius antes de una carrera! 😀 ¿veis el chip?

Nos explicó que puede correr así gracias a que en un momento dado, cambió su forma de correr, yendo más recto y haciendo zancadas más cortas. Esto es, la ya mencionada técnica pose. Hacer que el pie caiga en línea con nuestro eje de gravedad. Te admiro, Alberto, pero de momento, me veo incapaz de correr ni un km así!

De hecho, si no estamos acostumbrados a correr descalzos, no es un cambio que se pueda hacer inmediato, sino que hay que acostumbrarse poco a poco, o lo que conseguiremos serán lesiones…

En la charla también intervino Iván, un osteópata, que nos comentó que al cuerpo (piernas, pies, postura) también se le puede educar para prevenir lesiones. Y correr bien, es clave para ello. También nos contó sus andanzas con las zapatillas. Curioso, porque un deporte que hace es el taekwondo, y parece que cuando empezó a correr se dio cuenta de que le funcionaba mejor (menos molestias y lesiones) si corría con el calzado propio de taekwondo que con zapatillas para correr (más amortiguación). No os explicaré por qué, simplemente pensad cómo es el calzado de taekwondo…

De hecho, con esta técnica se trata de trabajar los dedos, los músculos y tendones. Hacerlos fuertes.

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Son chulas mis zapas, eh? 😉

He de decir que cuando estaba en la charla me di cuenta que el día que me compré mis preciosas K-Swiss Ladies Kwicky Blade-Light Run (jajajaj, parezco Patri! mi compi de Nosotras Passatge!), temía que al llevar los dedos ‘sueltos’, esto fuera a ser contraproducente. Pero no, al contrario, son las zapatillas que mejor resultado me están dando hasta el momento, para mi sorpresa! Noto que mis pies van muy sueltos, cómodos y de momento, ni un dolor!! He de decir que no es un modelo de zapatilla minimalista, aunque es cierto que me da mucha libertad en el pie… y eso me gusta y parece que me va bien.

Miguel, de la tienda, nos comentó que cuando alguien le pregunta sobre zapatillas adecuadas para natural running, lo que intenta transmitir es que haya una evolución lógica. Que no pretendamos pasar de unas clásicas zapatillas con mucha amortiguación, a unas Merrell, o unos huaraches! Porque lo que provocaremos son lesiones!

Así que si os interesa esto de correr de forma natural, habrá que ir poco a poco. Pero en cualquier caso… BIENVENIDOS LOS CAMBIOS!! si os aventuráis a ir probando…

Correr Descalzo

Dentro de 4 días correremos sobre la arena… 😀 😀 😀

‘Décadas de gimnasios’ by Javi

Me encanta me encanta y me encanta tener un colaborador. Aporta aire fresco, experiencia, ilusión, vivencias… jajaj. Y en este caso, puedo decir que al 100% suyas, porque yo? Cero. Jamás. Repito. Jamás me he apuntado a un gimnasio. Lo más parecido a eso lo estoy viviendo este año yendo a spinning aquí en la Uni, que es donde trabajo.

Ni qué decir tiene que los gimnasios (concebidos como son ahora, Javi, gracias por la explicación!) son un complemento ideal para el ejercicio de un atleta, duatleta o triatleta. Sobre todo en invierno, que es cuando el frío, la lluvia y demás, nos echa atrás a la hora de salir a hacer bici o correr.

Como Javi me habla siempre del gym (oh yeah), se nos ocurrió hablar de los gimnasios, de cómo han evolucionado con los años. Tanto los recintos como los especímenes que por allí se pueden encontrar. Así que…. os dejo con mi colaborador Javi!! 😀

El  otro día hablaba con Elena sobre deportes y demás cuando de repente me pregunta:

–         E: Javi, desde cuándo vas al gym?  y me quedo pensando…

–         J: (y pensando) pues, pues pues… desde el ochenta y pico.

–         E: Caramba, qué mayor eres.

[no me puedo resistir a hacer un inciso: ¿tan borde fui???? jajjaja, lo que no sé es cómo todavía me hablas!]

Pero no es que sea mayor,  simplemente llevo haciendo deporte desde jovencito, siempre, descansando algún mes de vez en cuando… y claro, adaptándome a cada tiempo. Así que he pensado en hablaros de los gimnasios, cómo han evolucionado con el paso de los años, por mi experiencia como usuario y como profesional gestionando un centro Fitness & Wellnes (luego explicaré el concepto) durante varios años.

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El pipiolo de Javi con las mancuernas y dos colegas 😀

A finales de los 80, yo era un pipiolo, pero me atraía la idea de entrenar, así que me apunté al gym del barrio, y creerme que cumplía con el tópico de “un local en el sótano de un edificio”, visto desde hoy aquello era un antro, olía mal, estaba lleno de tíos enormes hipermusculados, peludos y lo acompañaba un ensordecedor “clinnn clinnn” ruido de mancuernas y placas chocando.

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Javi, si eres como una pluma!

Las máquinas, las pocas que había, eran de cadena, imaginaos el ruidito “rik rik rik rik”!! Allí sólo encontrabas mancuernas, de hasta 80 kg y discos y más discos de hierro. Era raro alguna chica por allí y la música…. Pues hasta Rosendo se podía escuchar. Siempre recordaré la anécdota de un día que un tipo me cogió en el aire para hacer bíceps conmigo ¡!

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Javi, qué bien te rodeabas, jodío!

Llegaron los años 90 y aquello iba cambiando… Qué bien!! Locales amplios, más o menos chulos, donde abundaban máquinas para trabajar todos los grupos musculares, organizados de una forma más o menos lógica. Era curioso, junto a la sala de musculación había una o dos salas para hacer Aerobic, si por aquella época era toda una revolución, chicas con sus melenas rizadas, mallas rosas, calentadores rosas, muñequeras rosas y cintas en el pelo rosa, moviéndose al ritmo de música cañera…. Recuerdo a mediados de los 90 una chica que vino a dar una clase en “bicis estáticas”… jajaj decíamos todos, hay que estar chalado meterse una hora ahí en una bici de esas a darle al pedal… pues si es lo que estáis imaginando, llegaba el spinning, bendito spinning! En esta época aparecieron nuevas actividades como step y los gimnasios abrieron su abanico a mucha más gente. Ya no era un lugar de musculados, sino un lugar donde hacer deporte, estar en forma, cuidar la línea y… la era de los anabolizantes (en otra ocasión contaré alguna anécdota).

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¿Anabolizantes? Qué dices!

Llegó el nuevo siglo y el mundo de los gimnasios evolucionó de una forma radical, todo se profesionalizó mucho, los gimnasios se convirtieron en espacios muy cuidados, instalaciones meticulosamente pensadas para ofrecer el máximo a sus clientes. Las salas estaban repletas de  máquinas buenas, prácticas, pensadas para entrenar según niveles y exigencias… y hasta bonitas, novedosos equipamientos de cardio, un sinfín de actividades dirigidas pensadas según el potencial usuario: Spinning, Body-pump, cardio-box, y un largo etc…  Sí, llegaban las grandes cadenas o2, Virgin, Metropolitan y con ellas  la era de los centro Wellness: un lugar pensado para todos los públicos, donde hacer deporte, relajarse en el spa y relacionarse, un lugar donde disfrutar de instalaciones de primer nivel, donde todo es bonito e invita a hacer deporte. (Dedicaré un artículo a este modelo de gimnasios más adelante).

La crisis empieza a ac77192_4583330590025_1168031797_nuciar y desde Inglaterra empiezan a llegar nuevas ideas para adaptarse a los tiempos, no hay que dejar de hacer deporte, llegan los gimnasios “low cost”.  Atrás quedaron los lujos y caprichos de la década dorada, se impone lo básico, pero bonito, instalaciones grandes, muy sencillas pero con todo lo necesario para entrar bien. Las clases en algunos casos no las da un monitor, sino un vídeo, las duchas son pre-pago… en definitiva todo comedido.

Muchos años, muchos gimnasios y en todos siempre he escuchado la misma frase en boca de alguna pobre alma: “ no quiero entrenar mucho que enseguida me pongo muy grande “… ya ya, en un mes te vas a poner como un toro chaval!!

Pues hasta aquí el articulito sobre la evolución de los gimnasios desde los años 80 hasta ahora. Muchas gracias, Javi!!! Y hasta la próxima!!

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Javi, ¿si voy a tu gym en dos días me pondré así? 😀

NADAR: Sí o sí.

Esta mañana ha tocado entrenamiento de piscina. Ya tocaba. Yo, que me las doy de TRIATLETA! he aplazado tanto el momento de empezar a nadar (los triatlones están a la vuelta de la esquina) que ya pensaba que tendría que quitarme este título que yo misma me adjudiqué tan alegremente (y quedarme en ‘duatleta’ 😦 y como siga restando me quedaré en nada!)

Como todos sabéis, el primer tramo de un triatlón es la natación. 750m si es un sprint o 1500m si es un olímpico. Y ahora, que aspiro a mejorar mis tiempos en triatlones olímpicos (juas, total, llevo uno), o me pongo las pilas con esto de nadar, o lo tengo crudo!

Plantearme un entrenamiento de ciclismo o de correr es agradable, ilusionante y siempre tengo una pasmosa predisposición. Pero nadar… hum! Me cuesta mucho y es que creo que el agua no es mi medio natural. No sé nadar bien y noto que hago un gasto enorme de energía para avanzar, y creo que eso me desilusiona 😦 . Pero es que ir a clases de natación me da tanta pereza!!! Por tiempo y por ganas, la verdad.

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Mira que molan mis trastitos de nadar del equipo… pero ni así!

Hoy, por ejemplo, he tenido que hacer un acopio de fuerzas, ganas y valor para prepararme los trastitos e ir a nadar. Una vez allí ya me siento a gustito con el ambiente cálido de la piscina, me cambio y me dispongo a salir a la piscina. Examino las calles y elijo en la que me meto, y una vez dentro, comienza la función! Nado, y nado y nado… hoy 2000m (el tiempo que he necesitado mejor no lo pongo… je je, ya lo iré mejorando. Pero diré que han sido más de 40 y menos de 50’ 😀 ).

De momento no estoy haciendo series ni cosas de esas que hace la gente que se lo monta bien. Yo, para no perder el número de vueltas que llevo hago un estilo (braza) las vueltas 1, 5, 10, 15 y así hasta la 40 (la piscina es de 25 m, así que 25x2x40=2000), y el resto, o sea, las vueltas 2, 3, 4, 6…. (siga la serie!), otro estilo, crol. Y bueno, no me va mal, me entretiene lo suficiente como para aguantar 40 vueltas y no desistir a mitad…. Más adelante ya haré series y algo más técnico. Hasta que haga un poco más de calor y los entrenes se trasladen al mar. Jur! Espero que este año no haya medusas… Porque en el mar, por norma general, es donde se hacen los triatlones, y hay que acostumbrarse a nadar con olas y con las ‘complicaciones’ que tiene!

Hoy mientras nadaba pensaba que esto me pasa en otras situaciones de la vida. Una pereza o una desgana enorme por hacer algo (a veces por dificultad, porque no te sientes segura y sabes que te costará, porque le has tomado manía, hay muchas razones!), pero cuando lo empiezas, lo llevas a cabo y lo terminas, sientes una satisfacción tan grande por la cual merece la pena haberlo empezado. Te sientes… cómo lo diría… REALIZADA!

Así me he sentido yo esta mañana al salir de la pisci. Me sentía bien, libre, ligera, en paz, y sobre todo, con ganas de empezar de nuevo.

Happiness is not a destination. It’s a way.

anabel i jo riu algar

No se nada mal en el río Algar…. Anabel y yo hace mil años más o menos 😀 Teníamos estilo, eh?